Después de una gran inundación, el dueño del Restaurante Tres Caravelas me preguntó cómo se podrían utilizar los troncos de los árboles traídos por el agua hasta la playa para integrarlos en la terraza. Entonces diseñé un banco construído para que se adapte a la forma del cuerpo. En la pared exterior de la terraza instalé una iluminación interior. De manera que de noche tres veleros de luz hacían reconocible el lugar desde la carretera. En las esquinas, dos tocones tallados se integran en la estructura. Coloqué puntos de luz tambien en los huecos de los árboles. Los elements decorativos están hechos con fragmentos de azulejo. Por los materiales utilizados el mantenimiento es fácil. Usando recursos simples se ha conseguido que la terraza y el interior del restaurante queden integrados dando la impresión de unidad y de mayor amplitud.